En el Chaco Seco de Paraguay, estudiar la fauna no es tarea sencilla. El calor extremo, los caminos difíciles y la vegetación tupida y espinosa hacen que salir a buscar animales sea difícil, y las largas distancias agregan muchas veces altos costos a los trabajos. Es bien conocido el uso de cámaras trampa para el estudio de mamíferos. Sin embargo, cada vez más se está aplicando esta herramienta al monitoreo de otros grupos de vertebrados como aves y reptiles.
Es así que investigadores de Guyra Paraguay aplicaron esta herramienta al estudio de lagartos en el Chaco, y se comparó con los métodos tradicionales de búsqueda de herpetofauna. Es así que, en ese trabajo se evaluó dos formas de estudiar lagartijas en este tipo de ambiente:
Búsqueda activa: personas recorriendo el campo para encontrar animales.
Cámaras trampa: dispositivos que toman fotografías automáticamente cuando detectan movimiento.
Los resultados demostraron que en la zona de estudio (Tobich), se documentaron:
3 especies mediante búsqueda activa
4 especies mediante cámaras trampa
El mejor método
Depende de qué se quiera medir,
Cámaras trampa: más baratas por especie detectada, funcionan solas durante meses
y detectan especies difíciles de ver
Búsqueda activa: mucho más eficiente por hora de trabajo, permite observar comportamiento, sexo y detalles del animal
En conclusión, el estudio muestra que ambos métodos son complementarios. Algunas especies solo aparecen en cámaras, mientras que otras solo cuando las personas las buscan directamente. Ambos métodos juntos, ofrecen una imagen mucho más completa de la biodiversidad.
El estudio se desarrolló en el marco del proyecto de Conservación de Bosques del Paraguay: Componente Chaco Pantanal (ID Verra 953) financiado por Green Vantage Enterprises Limited, y fue publicado en la revista Tropical Conservation Science. Disponible en el siguiente link: (https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/19400829251363883).